La insolvencia como principio en pensiones

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Alberto Bonadona Cossío

Los planteamientos que realiza la COB para modificar el actual sistema de pensiones no ofrecen garantía de sostenibilidad, salvo la que le pueda otorgar el Estado mientras tenga los millonarios recursos de las Reservas Internacionales. Estas caerán de la misma manera que crecieron al momento que los precios de las materias primas empiecen a descender, situación previsible desde todo punto de vista. Hasta ese momento los que puedan aprovechar de los beneficios que reciban serán los bendecidos, detrás de ellos sólo les espera el diluvio.

Con el número de jubilados y los actuales cotizantes, o trabajadores activos que religiosamente aportan a su AFP, no se puede mantener ningún sistema de reparto. Este exige contar con 10 activos por cada pasivo. Actualmente existen cerca de 130.000 jubilados del viejo sistema y unos 20.000 del nuevo. Si a estos se los incorpora al sistema sugerido por la COB, este partirá con un peso muy grande que exigiría cerca de 1.500.000 activos. Este número implica que los actuales cotizantes al sistema de AFP sean de esa magnitud. Tristemente solo se aproximan a 500.000. Alguien dirá que hay más de un millón de afiliados alas AFP. Cierto, pero son menos de la mitad de estos los que aportan mensualmente a su cuenta individual. Incluso si fueran todos los afiliados que acepten ingresar al sistema propuesto por la COB no alcanzan para costear las pensiones de los actuales jubilados salvo que estén dispuestos a aportar más del 30% de sus sueldos. Dudo que haya tantas almas generosas dispuestas a este sacrificio.

Si el Estado se hace cargo de los jubilados, aspecto que parece una alternativa planteada, ¿Quiénes serán los que participen del novísimo sistema de reparto? De los 500.000 que tienen sus cuentas individuales en las AFP, me temo que pueden ser no más de 200.000 y posiblemente, muchos de los próximos a jubilarse. Este es un número muy bajo para hacer sólido cualquier sistema de pensiones. Más aún cuando tendrán que pagar O,5% de su total ganado para que la Administradora Nacional de Pensiones funcione y tengan que aumentar hasta el 5% del mismo total ganado para solventar a la nueva burocracia estatal que se formará. O sea, una suma de aportes para gastos administrativos 11 veces mayor de lo que ahora cuestan las AFP.

Si se sigue la alternativa expuesta por el Ministro de Hacienda, Luis Arce, entonces se crearán dos sistemas paralelos. Los que están en las AFP pasarían a la estatal y llegarían a recibir sus pensiones de esa entidad. Paralelamente se crearía el sistema de reparto al que entrarían los nuevos ingresantes a la fuerza laboral. De esta manera, el Estado seguirá pagando las deudas ya asumidas con los actuales jubilados, esperará que el sistema de capitalización individual languidezca a lo largo de unas décadas y, con la ayuda de Dios y, hasta donde se pueda del Estado, el sistema de reparto a reinstituirse llegará a la solvencia. Claro que tendrá que introducir una tasa de cotización de acuerdo al proyecto de la COB o con mayores porcentajes. Este proyecto plantea 10% para vejez que subirá a 17,5% en 5 años. De ahí para adelante los aportes seguirán, con toda certeza ascendiendo hasta que se declare, una vez más, la insolvencia del sistema de reparto. Nuevos Dantes Escóbares irán a la cárcel y así sucesivamente fiel al principio de insolvencia.

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