PROPUESTA
Primero.- Abrogatoria inmediata del Decreto Supremo 748 porque es inaceptable que retrocedamos 20 años cuando los gasolinazos se decretaban de espaldas al país con fines de ajustes económicos antipopulares, sólo para financiar a los gobiernos de turno, y sin corregir en absoluto las políticas equivocadas estructurales del sector. La paradoja y la tragedia es de tal naturaleza que, como se ve en el cuadro adjunto, este es el mayor gasolinazo de las dos últimas décadas, llevándole Evo Morales amplia ventaja a Jaime Paz Zamora (1991), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993) y Hugo Banzer Suárez (1997).
Segundo.- Reconducción completa de la política hidrocarburífera nacional en base a una política de prospección, exploración y producción donde la masiva inversión productiva estatal en los grandes campos y salvaguardando la conducción estatal del sector, se complemente con acuerdos estratégicos con los socios privados de Yacimientos para canalizar importantes inversiones en campos medianos y pequeños que nos permitan reponer nuestras reservas de gas, como de líquidos.
La nueva política hidrocarburífera nacional debe necesariamente emerger del debate y de la consulta a todos los sectores sociales, institucionales y políticos del país para que nunca más se opere de espaldas a la opinión de los bolivianos.
Tercero.- Debe acabarse con los interinos improvisados e ineficientes que manejan YPFB y la Empresa de Industrialización de Hidrocarburos, exigimos para ello la institucionalización y reestructuración integral inmediata de los cargos de conducción del sector hidrocarburífero del Gobierno con criterios gerenciales de eficiencia, transparencia y participación ciudadana.
Cuarto.- Definir e implementar un verdadero plan de desarrollo nacional sobre la base de la industrialización de nuestros recursos naturales, la generación de empleo permanente y la implementación del desarrollo productivo rural agropecuario.
Quinto.- Sólo en base a lo anterior, vale decir previa redefinición de políticas hidrocarburíferas sectoriales y nacionales, se podría pensar en nivelaciones graduales de precios de líquidos y de crudo, en plazos prolongados no menores a cinco años y que tengan como destino esencial crear incentivos tangibles para una mayor producción en el país y para efectivamente desincentivar el contrabando.
Lo contario, lo que ha ocurrido en esta Navidad, es un soberano engaño, porque si no se corrigen drásticamente las políticas, todos los años tendremos gasolinazos, porque no tendremos más producción, no habría más inversión, no mejoraremos la competitividad del país, seguirá el contrabando y después de cada gasolinazo vendrá el tarifazo, la inflación y el paquetazo, y con ello continuará la desviación y la traición del proceso de cambio y transformación.
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