TRES MISTERIOS: COCA, PACHAMAMA, SOCIALISMO

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TRES MISTERIOS: COCA, PACHAMAMA, SOCIALISMO
Por Enrique Bachinelo*
Bolivia, encajada entre la cordillera de los Andes, arrinconada en sus altiplanos, valles y su maravilloso trópico oriental; sin el aire salitroso del Pacífico, sin el bramar del mar, se debate en un mundo misterioso de olvido, postración y atraso.
Parecería incongruente amarrar estas tres palabras en un solo contenido, pero en rigor de verdad, los acontecimientos que circulan en Bolivia, se acomodan a esta trilogía que enarbola Evo Morales, presidente de ese país. Cuidar a la Pachamama, reducir la producción de la coca y aplicar un régimen de gobierno al estilo socialista. “Viviremos con la coca y la coca debe vivir con nosotros pero, estamos destruyendo a la madre tierra, a la Pachamama, hermanos”. Son algunas de las expresiones que el popular presidente indio maneja en sus discursos frente a sus correligionarios campesinos que, de alguna forma, quiere expresar que ya no se debe exceder en la producción de la planta con poderes mágicos.

La zona, llamada “Yungas” en el departamento de La Paz, en un lugar único por ser una de las regiones más húmedas del país. Las nubes no pueden sobrepasar las altas montañas de más de 4 y 5 mil metros de altura, mojan constantemente este “muro” natural dando origen a una vasta vegetación tropical de floresta baja, árboles pequeños que contrasta con la llanura, la jungla de árboles gigantes y con la de valles y el altiplano bolivianos. En esa cabecera de trópico están las plantaciones de coca y, al decir de los entendidos en la materia, esa hoja es la que sirve para la masticación de los nativos. Su sabor es agridulce, la hoja es suave, delgada, casi transparente y el grado de su contenido de la droga es muy bajo.

“El Chapare” en Cochabamba también es una zona apta para este arbusto y probablemente se estaría extendiendo a las zonas tropicales. Los agricultores de esa planta tienen un determinado espacio para sus sembradíos y no pueden sobrepasar a mayor cantidad de hectáreas. Pero, existe una diferencia muy peculiar entre la coca de los Yungas y la del Chapare: la hoja es más gruesa, dura para masticar, su grado de contenido de droga es mayor y, también anotan los investigadores que, el producto del Chapare es mas apto para el maceramiento y producción de la droga que para el “pijcheo” (masticar).

El cultivo ha sido realizado por los quechuas desde tiempos inmemorables del Imperio Inca para consumo doméstico y ritual. En la actualidad la producción de ese producto sirve para el consumo de millones de campesinos, mineros, y para la exportación en una serie de derivados conocidos mundialmente.

En Bolivia, una principal actividad -muy importante- en las zonas calientes del oriente es el desbosque para limpiar la tierra y hacer apta para su cultivo. Anualmente cientos de trabajadores del agro proceden a la tala indiscriminada de árboles maderables, para habilitar tierras de cultivo, para la soya, girasol y la coca.

La degradación del ambiente se debe a la contaminación de aguas con residuos de industrias aceiteras, curtiembres, mineras, petroleras y de la fabricación de la cocaína. Las primeras, de alguna manera, tienen control reglamentado, la última es una actividad ilícita que se disemina en cualquier parte del país, preferentemente en el oriente, en las salvas impenetrables, o en cualquier barrio pobre mimetizado del Alto de La Paz. Nadie sabe exactamente donde están los narcotraficantes que cumplen su delincuencial actividad.

La deforestación de los bosques, la contaminación de las aguas, la explotación desesperada de los minerales, son epidemias que asolan al territorio nacional. No existe autoridad. La explotación de la tierra y la mano de obra es normal. El pago por el trabajo es bajo y discriminatorio; es decir la Pachamama está siendo saqueada por grandes trasnacionales matando la riqueza forestal y, aparejados a esos desmanes también grupos de campesinos se han internado en las reservas forestales del oriente procediendo a sembrar la hoja milagrosa.

Es verdad que existen macro problemas ecológicos en el ámbito planetario, pero también es verdad que existen problemas locales y que si cada individuo en su pequeño hábitat no hace algo para cuidarlo, nada en el mundo cambiará. El problema de la plantación de coca es real, es ecológico, social, étnico y político. Obviamente no es la causa del calentamiento global, pero tampoco por eso deja de ser un problema ecológico.

El gobierno de Evo Morales debería desplegar mayor atención para cuidar los recursos del trópico boliviano. Defender la tierra no solo debe ser en discursos políticos o en declaraciones en los países que visita. Debería concatenar su actividad de política ecológica, inculcando e sus mandantes asentados en las zonas productoras de la coca, disminuir la producción de la planta mágica. "Si el capitalismo trae crisis financiera, energética, alimenticia, del medio ambiente, del cambio climático ¿para qué sirve ese capitalismo que trae tanta crisis? (...) ¿Cuál es la solución? Sigo convencido de que es el socialismo” afirma Evo Morales presidente de Bolivia. Evo detalla que el socialismo, en sus distintas variantes, es la "solución" al capitalismo decadente y a las crisis que genera este modelo. “El socialismo del siglo XXI para nosotros es el socialismo comunitario que aplicaremos”, declaraba Evo presidente de Bolivia. Morales, proclamó el nacimiento de la república del socialismo comunitario y antiimperialista, al consagrar la flamante Constitución bajo el signo de la igualdad, la multiculturalidad y la solidaridad.

Por ahí marcha el país de los indígenas, de la “Pachamama”, la coca y el socialismo. Sin intención de crear pensamientos que desairen al gobierno de Evo, nos corresponde enfatizar que los tres misterios de Bolivia en sus renglones de tierra, coca y socialismo, denotan perspectivas halagüeñas, pero serian mas positivas si los postulados de su presidente encuentren el practicismo para respetar a la tierra, limitar la producción de la coca y que la línea socialista mantenga sus niveles de respeto a la propiedad, al individualismo y la libertad de prensa. Y, que no se confunda con el comunismo, como algunos detractores de Evo lo predican. “Es hermoso servir a la patria con hechos. Las palabras son eso, solo palabras”.
*Enrique Bachinelo es periodista, ex Senador de la república de Bolivia. Radica en San Francisco de California. Autorización tácita para la circulación de sus columnas y el uso de sus contenidos. Bachinelo.e@sbcglobal.net

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