Un Riesgo Más, Una Oportunidad Más

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Carlos D. Mesa Gisbert

Ganar o perder, esa es la cuestión. Someterse a la ley o no, esa es la cuestión. Asumirse ganador o no, esa es la cuestión. Cambiar de actitud o no después de todo, esa es la cuestión.

Premisa 1: Los referendos por estatutos autonómicos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y el referéndum revocatorio, fueron inconstitucionales y en consecuencia ilegales.

Premisa 2: A pesar de su flagrante ilegalidad los cinco actos electorales se llevaron a cabo.

Premisa 3: El país entero acabó asumiendo la ilegalidad y los resultados de esa ilegalidad como buenos (aún el gobierno y la CNE, que cuestionaron los cuatro referendos departamentales, acabaron entrando al juego de discutir sus consecuencias, a pesar de afirmar que no los reconocían como actos legales).

Premisa 4: El Presidente Morales obtuvo un triunfo nacional categórico en el referéndum (sin perder de vista las altas probabilidades de que irregularidades de diverso tipo, especialmente el voto dictatorial y corporativo en el área rural, cuestionen su 67% favorable, restándole unos cuantos puntos a ese triunfo). Los prefectos opositores: Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, obtuvieron un triunfo claro en sus regiones. Objetivamente, sin embargo, sería un error equiparar triunfos. Morales ha obtenido el 53% de voto Sí en Pando, 50% en Tarija, 44% en Beni y 41% en Santa Cruz. Eso marca un escenario complejo para los prefectos, especialmente en las provincias de los departamentos que quieren gobernar.

Premisa 5: Pero, a pesar de esta nueva realidad, es un grave error comparar la elección de 2005 con el revocatorio 2008. Una elección presidencial plantea varias opciones de voto por varios candidatos. Siempre el porcentaje obtenido por el ganador será menor que en un referéndum, donde votas por un sí o un no a una persona. En consecuencia, el voto recibido por ésta en un referéndum siempre será mayor que el de una elección presidencial, más aún si la pregunta es tan increíblemente favorable al “revocable” y si por añadidura se acepta la delirante situación de que el Presidente necesitaba menos del 50% más uno de los votos para ganar, a diferencia del porcentaje exigido a los prefectos que necesitaron el 50% más uno para ganar, con el agravante de que ésta última situación apareció como una graciosa concesión de la Corte Electoral.

Conclusión: Si bien es verdad que el referéndum posicionó mejor a Morales (opción que no parecía probable antes de su realización), la situación (opción predicha antes del revocatorio) no ha cambiado, en realidad ha empeorado, porque los políticos con poder han decidido pasar por alto a los votantes que queremos soluciones, paz, recuperación del orden, de las instituciones y del sometimiento a la ley de todos por igual.

Propuesta 1: El ex Presidente Quiroga debería intentar darnos a los bolivianos una explicación coherente (coherente, insisto) de porqué viabilizó el referéndum revocatorio. A su vez, el Presidente Morales debiera invitar al ex Presidente Quiroga a una cena de gala y rigurosa etiqueta en Palacio (el Presidente tiene su propio traje de etiqueta que usa cotidianamente) con un número libre de invitaciones para los amigos más estrechos del ex Presidente Quiroga, como muestra de su agradecimiento por el señalado favor recibido. Los Prefectos de la oposición podrían después de la cena, invitar al ex Presidente Quiroga a un acto (quizás en la plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz) para -por la vía que crean más atinada- hacerle saber que nadie podía destrozar de modo más efectivo el proyecto de consolidación autonómica y de oposición efectiva al gobierno.

Propuesta 2: Es imprescindible, urgente, de vida o muerte: 1. Recuperar dos instituciones; Tribunal Constitucional y las diez cortes electorales, la nacional y las nueve departamentales, eligiendo sin cuoteo de ninguna clase y de cara al país a sus respectivos miembros, los mejores en cada cargo. 2. Lograr un acuerdo para modificar la Constitución aprobada en Oruro sobre dos premisas: respetar su filosofía y aceptar las autonomías plenas (basadas en el modelo de Tarija), y sobre una evidencia, que hay elementos en el texto constitucional, que de mantenerse, dividirán aún más peligrosamente de lo que ya estamos a los bolivianos. El acuerdo debe incluir a todos, los tres poderes del Estado, la Asamblea Constituyente, los prefectos, los partidos y los comités cívicos.

Propuesta 3 y última: Mas allá de gustos y disgustos se debe entender que la mayoría tiene derecho a proponer su horizonte de país y la minoría a respetar esa propuesta. La mayoría a su vez tiene la obligación -es la esencia de la democracia- a aceptar incluir las demandas de la oposición que contribuyan a unir a Bolivia.

Pero todo esto no será posible en ningún contexto, si el país a través de los poderosos que nos gobiernan, no acuerda de una vez y para siempre desmontar a las minorías eficientes de toda laya y jaez, ideológico, regional, gremial, etc. que han secuestrado a Bolivia. Terminemos con ese mito perverso de que la democracia directa es esta prostituida política de las calles que nos está desangrando metafórica y realmente. Si estas minorías bloqueadoras, de huelgas, manifestaciones y ultimatums, no son desarticuladas (por quienes las corrompen y financian desde el poder), ninguna solución real será aplicable.

Los votantes les hemos dado una oportunidad más a los poderosos, asumimos el riesgo, que ellos lo conviertan en solución.

La Razón 17/08/08

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