Simón Yampara H.1
Muchos comunicadores, periodistas, opinadotes ocasionales y hasta “expertos” en estas materias, usan y abusan de los medios de comunicación, pues defienden la acción de los pandilleros políticos y los pandilleros del hampa/dueños de lo ajeno, supuestamente bajo el amparo de las leyes de derechos humanos y la justicia, haciendo ver que los que fiscalizan se defienden y toman acciones directas, son acciones in-humanas penadas por leyes y códigos jurídico legales, haciendo ver escenas horrendos, salvajes y descargando toda la artillería de su colonato, calificando y sindicando que eso es: justicia comunitaria. Una campaña premeditada hacia la inquisición y denigración del derecho y la justicia comunitaria de los pueblos indígenas. ¿Linchamiento igual justicia comunitaria?
Ahora la acción tanto de los pandilleros políticos como del hampa, si bien se diferencian en el tamaño o cantidad de las cifras, parece estar bien protegidos por el derecho y la justicia ordinaria, hasta por disposiciones de derechos humanos. Mejor dicho, por los diversos niveles del poder judicial y la policía nacional, para ellos funciona mejor la “justicia” y la “seguridad ciudadana” onerosa, pues también funciona bien el amortiguador del diezmo cristiano en esos espacios, pues sin este aliciente, no se mueve ni un papel ni firmas de las autoridades judiciales y policiales. Mientras el pueblo y la sociedad civil se mueve por los senderos de la razón y la verdad, exigiendo justicia por sus obrados. Esperando que las autoridades judiciales y policiales les escuchen y obren en justicia. Esto lastimosamente no funciona así, por la simple razón sin la factura intangible del aliciente, que se conoce como “saludo”, “aceite”, “coima”, “favor”, (…) que los pandilleros políticos y del hampa usan muy bien lo acumulado, lo cultivado como arca/riqueza familiar, por sus actos. Es mas, en el caso de los políticos ellos mismos se sancionan las leyes y códigos jurídicos y hasta alinean los jueces, los policías de seguridad para esos propósitos, desde el poder legislativo en concomitancia con el poder ejecutivo, la inmunidad y la protección de sus actos, corroyendo las estructuras de las instituciones judiciales, policiales y las entidades estatales, prefecturales y municipales.
Los pueblos indígenas, la sociedad civil, esta cansado de la onerosidad, del pago de los alicientes a los jueces y policías que tienen que ver con la justicia. Es mas la pobreza y miseria provocada por los diferentes regimenes políticos de turno, no les dan la posibilidad de hacerlo, ni dan la mínima confianza y esperanza para encontrar la justicia a los que están afectados por la gama de pandilleros, pues saben y están seguros que con buenos alicientes, con buenos diezmos las autoridades judiciales y policiales, fabricaran, aceleraran/simplificaran procesos a favor de los pandilleros y estos a su turno se vengaran sin compasión, con estos argumentos justificativos ante hechos de cuantía menor, aplican la acción directa como son los diversos linchamientos – como escarmiento para que no cometan otros- que han ocurrido en estos días como los de Achacahi y Calamarca por mencionar algunos, que sin embargo, los mismos politicos, los comunicadores, los periodistas y hasta los “expertos” opinadores se escandalizan y estigmatizan como parte de la justicia comunitaria, que en nuestro criterio nada tiene que ver con ella. Una cosa son los niveles y los procesos sistemáticos del ejercicio de los derechos y la justicia comunitaria y otra diferente son las acciones directas de linchamientos como escarmiento ejemplarizadora que toman una determinada colectividad como una acción de emergencia, con los elementos del hampa (que en muchos casos, plenamente verificados, pues han encontrado con las “manos en la masa”) que probablemente en la justicia ordinaria con los alicientes esto se demore y quede indefinidamente o simplemente lo in culpabilicen. Casos Chito Valle, Gonzalo Sanches de Lozada y el juego reciente de Pando, caso Leopoldo Fernández son casos patéticos que ilustran el mismo.
Entonces aquí el pueblo, es sabio, frente a la distracción, la onerosidad de la justicia, prefiere tomar acciones con sus propias manos, pues también los bienes que han adquirido con sacrificio y varios años de trabajo, le cuesta el sudor de su esfuerzo y que de pronto de la noche a la mañana aparezcan en manos de los “dueños de lo ajeno”, probablemente en algunos casos haya confusión y error, así como actos o escenas exageradas, pero creo que es como en la turba de los hinchas deportistas que provocan escenas escandalosas. No quiero justificar esas acciones, mas bien tratar de entender el origen de los problemas, para buscar soluciones adecuadas, pues esto, esta provocado por la permanente desocupación, falta de empleo, la miseria y hambre, consecuencia de la acción de los pandilleros politicos de los diferentes regimenes politicos que gozan de la inmunidad por sus actos, son factores estructurales e históricos que esta sembrando esto tipo de males, pero que nada tienen que ver con el derecho y la justicia comunitaria practicada en los ayllus-markas, las tentas y tekoas.
Es más si los de Achacachi, Calamarca (…) se trata de escenas horrendas, reñidas con derechos humanos y la justicia ordinaria, que por eso hay que denunciar y juzgar, no es menos horrendo las acciones de grupos pandilleros politicos contra la gente de los pueblos indígenas en Sucre haciendo arrodillar y besar el piso, obligando a decir cosas que nunca han pasado por su mente, la acción de la juventud cruceñista y comiteísta, esta ves contra los qullas, el asalto a las instituciones estatales para encubrir sus acciones de desfalco de los recursos y bienes del Estado y lo último de Cobija la acción de un prefecto del Departamento Sr. L. Fernández con la masacre y carnecería de los Pueblos indígenas. Históricamente son mas horrendos las escenas hechas con tupaq Katari-Bartolina Sissa en 1781 y ¿que dicen los derechos humanos sobre esto? Esos para los medios de comunicación, los periodistas y “expertos” opinadores no están reñidos con derechos humanos, hasta se atreven a decir que son escenas de montaje y la justicia prefiere hacer oídos sordos, demorar la investigación y que el tiempo se encargue del olvido, me pregunto ¿cual es la diferencia y el tamaño de las acciones de pandilleros politicos y del hampa?, ambos son delincuentes que se apropian de cosas ajenas y amasan fortunas mal habidas y con eso amortiguan la justicia. ¿Quiénes provocan esta situación y cuales son los problemas estructurales?. El sistema de cultivo de valores de la sociedad – la educación- en estructuras coloniales, monoteísta, monoculturalista y monopensamiento propio de la matriz civilizatoria cultural occidental que encubre a los valores de la matriz civilizatoria cultural ancestral milenaria y todo lo que no entra a sus valores denigra y prejuzga de ser anti humano y anti derechos humanos y haciendo inquisición colonial con la justicia comunitaria. Aquí de por medio esta en juego valores que se cultiva desde los diferentes horizontes de las matrices civilizatorio culturales que obedecen a estructuras y códigos jurídico legales también diferentes, que sin embargo, la de los pueblos indígenas aun esta encubierto por el privilegio de lo occidental y la mentalidad colonial y racista que aun perdura en nuestro medio.
Jallalla Justicia comunitaria
Jallalla matriz civilizatoria milenaria
Jallalla Pachakuti
Altu Pata Marka, 19/11/08