Simón Yampara Huarachi
Resp. Gestión Cultural del GMEA
simonyampara@ gmail.com
Cada mes de mayo de cada año se realiza la celebración mayor del Gran Poder, la mayor celebración de los comerciantes y otros gremios de la zona de chijini de Chuqi yapu marka (La Paz), pese a los estudios de algunos curiosos antropólogos y etnólogos, aun esta pendiente, un estudio profundo del alcance de la dimensión de la significación del Gran Poder Qullana. Seguramente hay muchos videos grabados de las entradas por secuencia de años que se exhiben por diferentes horizontes como parte de la “expresión folklórica” o “derroche de energía”, como afirman frecuentemente los medios de información/comunicación, algo aislado del proceso de producción, la economía y por tanto de la celebración a la chakana, de la emulación con las energías de la cruz del sur.
Pero también hay gente que comprende como simple expresión folklórica de devoción de la “fe cristiana”, por eso le anteponen el prefijo de “Jesús” del Gran Poder, que mucha gente cuando se le entrevista responden indicando que bailan en devoción al “Sr, Jesús del Gran Poder”. Eso tiene que ver con la invasión y la inquisición colonial, pero también con la habilidad y la inteligencia de camuflaje convivial de los pueblos de la cosmo-convivencia andina, donde están interactuando dos deidades, dos matrices civilizartorio culturales, dos horizontes y paradigmas de vida, que normal y por tradición colonial se mira desde una matriz, desde el aparente universalismo del monoteísmo y del monoculturlismo que a toda acción de interacción de la espiritualidad a la materialidad se le pone el prefijo precisamente del monoteísmo cristiano como en este caso “Jesús”. Pero al mismo tiempo como respuesta a la inquisición sobre todo religiosa los aymara –qhichwa, mejor dicho qullana por la lógica de la convivialidad imitan algo de lo cristiano, para profundamente celebrar a la chakana, a las energías de la cruz del sur. Es decir la celebración de ese Gran Poder energético y cosmogónico andino, tiene que ver con jach’a qhana/ luz /claridad que ilumina/alumbra las energías de la vida.
Pero aún en estos tiempos del pachakuti, (s XXI), no faltan gentes como Marcelo Arduz Ruiz (en Tribuna _ boliviana, Resumen 1179), testificando con fuentes de las crónicas coloniales, asevera que la celebración mas grande de los andes como es el gran poder dice que; “Sin lugar a dudas que los orígenes de la venerada imagen del Señor Jesús del Gran Poder en la ciudad de La Paz se hallan en la otra orilla del océano en la acendrada devoción que se tributa al famoso Patrono de Sevilla”, haciendo eco a la colonización afirma que la entrada del Gran Poder, es al “Sr. Gran Poder, Patrono de Sevilla”, que es a “Cristo Sevillano” o “Gran Poder Sevillano”, falta que diga viva la colonización. Viva Sevilla de España en Bolivia. Es decir mas implícito que explicito –según Arduz- los bailarines aymara-qhichwa /qullanas están celebrando al patrono de Cristo Sevillano, es esa fiesta al Gran Poder Sevillano, bueno entiendo que los participantes/bailarines son de la cultura de la oralidad y muchos ni se abran enterado, que alguien como Arduz opina colonizada y despectivamente, de hacerlo, la variedad de conjuntos que participan creo que condenarían esa posición, y hasta sentirían ofensivo a la dignidad de los bailarines del gran poder y del pueblo Qullana. Pues eso, en nuestro criterio, es no entender ni tener lectura adecuada y cosmogónica de la convivencia de las dos matrices civilizatorio culturales. Claro desde la matriz occidental centenaria que aparece en este espacio como la única con atributos universales que juegan con el teo-geocentismo, el monoculturalismo, la “colonialidad del saber” para alimentar el “poder colonial” y cierta “ceguera cognitiva” de conocer lo “otro”. Aquí el querer cultivar solo esos valores como únicas y hasta las fiestas celebratorias sean un eco a esa colonización, es ser un colono colonizado y colonizador de mentes y pensamientos monoculturalistas y de mono-pensamientos, que lejos de aportar ofenden a realidades conviviales interactivas. Es quitar los meritos cosmogónicos conviviales, valores estratégicos de la cultura andina.
En todo caso es interesante observar a opinadotes y “especialistas”, que sino coloniza, forcluye y/o encubre el proceso, bloqueando la comprensión de dinámicas de la gran celebración del Gran Poder de la Chakana de Mayo, afirmando o tergiversando que festejan a “Gran Poder. Patrono de Sevilla”. Esta manera de practicas y cultivo de conocimientos, son parte de la colonización, cultivo de valore externos, que coartan y bloquean, encubren las posibilidades de “pensar lo propio con propiedad en los andes”
Aquí es necesario, recalcar, que la celebración del Gran Poder es la celebración de los comerciantes del contorno y entorno de la zona de chijini, de Chuqi yapu Marka, parte del circuito económico de la triada: Áreas/talleres/centros de producción, la puesta en feria/qhathu y la celebración como la complementación con la ch’alla a las múltiples transacciones de la variedad de negocios y servicios de esa área, que quedaron pendientes para esa ocasión. Esa celebración lo hace recordando y emulando a la energía matricial de la chakana de mayo, ahora que desde la matriz occidental centenaria y los colonos colonizadores eso sea a “Gran Poder. Patrono de Sevilla” es otra cosa, como quisieran emular esas energías colonizadoras y asimiladoras. Ahora no solo hay que destacar ese proceso de encubrimiento, sino, ¿cómo a tanta inquisición, los aymara-qhichwa -los qullanas- lejos de sincretismos culturales, camuflan sus acciones de emulación con las deidades naturales como un evento de fe cristiana?. Todas las festividades aparentemente religiosas, son celebraciones emulativas con las deidades naturales de la comunidad de deidades bióticas conviviales . Una manera de interaccionar las energías espirituales a la materialidad de las cosas. Ayni eco-biótico natural de convivencia en la vida.
Altu-pata, juyphipacha, 21 de mayo de 200